Desde hace algún tiempo he querido postear un artículo sobre una actividad que vengo realizando hace algunos meses. Sinceramente, no sé por que no lo he hecho. ¡Que descuido!
Ellos organizan paseos en bicicleta los domingos por la mañana en Guayaquil, alternando recorridos. A veces hacia el Malecón, Pascuales o bien travesías cruzando la ciudad de norte a sur y viceversa, entre otras tantas.
También realizan excursiones fuera de la ciudad hacia Playas, Isidro Ayora o la famosa ruta Baños - Puyo.
Proximamente estaré publicando posts sobre mis paseos. Por ahora les dejo un par de posts de compañeros que también son parte de esta agrupación y algunas fotos para que puedan apreciar lo interesante de la misma.
A inicios de agosto la prestigiosa revista Newsweek publicó un extenso reportaje sobre la situación actual de muchos profesionales en Venezuela, haciendo especial hincapié en los jóvenes recién egresados de la universidad (una situación que para mí esta cada vez más cerca) donde se resalta la masiva fuga de cerebros producto de los 10 años de autoritarismo del presidente Chávez en ese hermano país. El artículo puede ser encontrado en su versión original en inglés o en su traducción al español.
Mientras leía, me iba sintiendo cada vez más identificado con la realidad venezolana, la misma que poco a poco estamos empezando a vivir aquí en el Ecuador: una oposición cada vez más debilitada y un oficialismo sumamente acaparador, amo y señor absoluto de cuantos poderes y recursos se encuentren al paso. Es decir, un Estado expropiador de vidas, sueños, proyectos y por encima de todo, del sudor con el que nuestros hermanos venezolanos construyeron una sociedad dinámica y vibrante que se nutrió de las inmensas olas de inmigrantes provenientes de toda Europa, llegados luego de la II Guerra Mundial.
Un estado perverso, el cual incluso se ha convertido en el mayor empleador del país. Es decir, ¿Aquí en Ecuador nos estamos educando para ser burócratas?, ¿Ese es el gran futuro profesional que nos espera? Solo imaginarlo me produce terribles pesadillas sobre el futuro de nuestro país.
¿Ese es el gran estímulo que tiene la Revolución Ciudadana para nosotros los jóvenes profesionales? En otras palabras, ¿De esa forma piensa la Revolución Ciudadana aprovechar nuestro talento para construir la Patria Grande y Solidaria? No cabe duda, ¡Grande y Solidaria será la nomina de trabajadores que el Presupuesto General del Estado tendrá que asalariar mes a mes!
Amo a mi país, pero ese es un futuro que no quiero para mí. Voy a la universidad aspirando en convertirme en un empresario capaz de generar bienestar, empleo y al mismo tiempo, para aprovechar la globalización y que de esta forma, en otros rincones del mundo puedan disfrutar de mis productos o servicios. Esa es la meta de mi vida y aunque parezca enorme, no es para nada algo que me haga sentir amilanado, más bien me estimula y me exige ser más para servir mejor.
Desde luego, está claro que para lograrlo necesito una serie de incentivos y estímulos, apertura comercial, sólidas instituciones, estabilidad, firme combate a la corrupción pero también libertad para emprender y expresarme. Entonces, la pregunta es ¿La Revolución Ciudadana me ofrecerá todo eso? Dios quiera que por el bien del país, así sea. Sin embargo, si nos apegamos a los hechos y a la cruda realidad, pareciera que no será de esta manera.
En un entorno así, los recién egresados nos veremos en la necesidad de buscar otros rumbos lejos de casa. Dejar el país es una idea muy dolorosa por que implica abandonar familia, amigos, recuerdos y una vida entera construida en un país maravilloso, único en el mundo. No quiero ser dramático, pero me da la sensación de que el paraíso donde vivimos, de pronto podría convertirse en un infierno de manos de la Revolución Ciudadana.
Mientras tanto, nuestros vecinos Colombia y Perú, son países que en la última década han concentrado esfuerzos por atraer inversiones e insertarse en la globalización. Para ello han reforzado su institucionalidad, combatido al terrorismo y promovido políticas de Estado que propicien la generación de empleo, conscientes de que este es el motor del desarrollo.
Tuve la oportunidad de visitar Colombia en marzo del 2008. Previo a realizar este viaje, tuve que enfrentarme a los temores de familiares y amigos, quienes consideraban que este sería un viaje de alto riesgo. ¡Cuánto se equivocaron!
Me encontré con un país cultural y racialmente muy parecido al Ecuador, donde al igual que en nuestro país, la mayor parte de su población se encuentra asentada sobre la cordillera andina. Solo descubrí una pequeña gran diferencia: Colombia vive actualmente una impresionante expansión económica, probablemente la más grande de su historia, alcanzando niveles record de crecimiento del PIB y de inversión extranjera directa, la misma que desde el 2002 (mismo año en el que Presidente Uribe llegó al poder) creció durante años consecutivos. ¿Su mayor atractivo? Su gente cálida y trabajadora, además de su posición geográfica privilegiada con salidas al Pacífico y al Caribe.
Mientras nuestros vecinos abren su economía al mundo, nuestro Gobierno se encarga de espantar la inversión y de a poco, comienza a convertirnos en una economía totalmente dependiente del Estado, el mismo que depende de los precios internacionales de commodities como el petróleo. ¡Igual que en Venezuela!
Entonces llegará el momento en que lamentablemente muchos de nosotros nos veremos obligados a dejar nuestro pequeño paraíso llamado Ecuador e ir a ganarnos la vida en algún otro rincón del mundo. Una lástima por el país, que seguirá desangrándose.
Me acuerdo cuando estaba en el colegio, me parece que en cuarto curso y con un buen amigo también apasionado al fútbol nos dedicamos a analizar los partidos de la Libertadores y de la Champions League. Era el año 2003 y como buenos barcelonistas, nos ilusionábamos también con el equipo que había armado Leonardo Bohrer para pelear el título con Nacional, Emelec y Liga de Quito.
Al observar tanto fútbol internacional a diario, ambos descubrimos que compartíamos una curiosa y extraña afición por imitar a los relatores de cadenas de TV como ESPN y Fox Sports. Imitábamos a Mariano Closs, Luis Omar Tapia, Sebastián Vignolo, entre otros. “Ya comienzan 90 minutos del deportes más hermoso del mundo”, “Goool de Bocaaaa, Guiiiiisheeeermoooo la hizaaaaa”, “Esto no tiene nombre, dan Niembraaaa”, “Harry Potter y el toque para el Ángel de Madrid” y tantas otras frases que imitábamos. Jajajajajaja, que tiempos aquellos.
Hace unos días, recordando aquellos tiempos nos reíamos y al mismo tiempo admitíamos que aún observamos con detalle el relato de estos personajes. Ya no los imitamos, pero seguimos admirando su calidad para transmitir la emoción del fútbol.
¿Por qué lo menciono? Bueno, en el 2003 no había YouTube, la globalización no nos había devorado tanto como hoy y no teníamos la posibilidad de escuchar a otros relatores de distintos rincones de América Latina. No conocíamos a los de Televisa, Caracol o CDF, por citar algunos. No habíamos observado el talento de un Claudio Palma, Enrique Bermúdez o Javier Fernández. No sabíamos ni que existían.
No conocíamos el “Sambombazoooo”, ni la melodía del Gol Caracol para celebrar los goles de la selección Colombia, ni lo entretenido que podía ser el fútbol chileno en la voz de Palma.