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martes, 6 de abril de 2010

Matricularse en la UCSG

Este artículo fue escrito en enero del 2008 y presentado ante la maestra respectiva como una propuesta viable para dinamizar la comunidad universitaria, lo cual fue una iniciativa promovida desde la Vicerrectoría Académica.

Este semestre está próximo a finalizar, ya que la próxima semana presentaremos tutorías y durante la semana siguiente estaremos rindiendo nuestros exámenes correspondientes al segundo parcial. Posteriormente, muchos comenzaremos inmediatamente el período de vacaciones, mientras otros tantos prologarán el sufrimiento un par de semanas más hasta la semana de exámenes supletorios.

Al fin y al cabo, todos tendremos nuestras merecidas vacaciones durante prácticamente 2 largos meses. Algunos aprovecharemos para descansar, reunirnos con nuestra familia y seguramente otros optarán por la opción de viajar: será un merecido período de descanso.

Descanso que terminará abruptamente durante el período de matriculaciones en la universidad, allá por el mes de abril, puesto que el mismo se convierte habitualmente en una odisea, donde la pérdida de tiempo y el corre corre son una constante bastante desagradable que nos vemos obligados a enfrentar.

Es penoso que en un mundo tan competitivo y orientado hacia la calidad, tengamos que ser víctimas en silencio de un proceso del que muchos estudiantes ya estamos hartos hasta el cansancio. No es admisible que en el siglo XXI se den este tipo de situaciones por demás incómodas e intolerables.

Actualmente, para proceder a matricularnos en las diferentes carreras tenemos que sortear una serie de idas y vueltas, que nos terminan tomando alredor de 2 horas (un tiempo totalmente exagerado en términos de servicio), en el mejor de los casos. Detallaré una pequeña síntesis del tedioso proceso de matriculación en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.

1. Adquirir en la Librería Científica la especie valorada para trámites universitarios. La misma que tiene un valor de $1.25, lo que es cuestionable al ser estudiantes de una universidad que dice ser “sin fines de lucro”.
2. Llenar la especie recién adquirida, dirigiéndola al decano de la facultad, solicitándole matrícula para el semestre que está por comenzar. Una autoridad que jamás leerá personalmente nuestra petición y que dependiendo de la facultad, visita la universidad un par de horas, unas pocas veces por semana.
3. Sellar la respectiva especie en el Departamento de Tesorería, para constatar de que el alumno se encuentra apto para matricularse en la Universidad. Aquí nos vemos resignados a realizar una fila excesivamente larga, recibiendo un trato carente de buenos modales por parte de los guardias de seguridad que vigilan el lugar y en un espacio bastante reducido.
4. Dirigirse a la secretaría de la carrera para una vez con la especie lista, proceder a llenar la solicitud de matrícula. Esto es digno de un circo, puesto que las oficinas de carrera son en muchas ocasiones pequeños cubículos, donde a su exterior reina el desorden y se vive una especie de anarquía. Es atendido el más vivo o el que goza de padrinos, después el resto.
5. En ella, se detalla nuestra información personal, además de las materias y horarios de las materias que vamos a tomar en el semestre que está por comenzar. Este es un proceso realizado a mano. ¿En plena era digital, con la amenaza climática rozándonos los talones? Sería prudente el ahorro de papel.
6. Una vez lista la documentación requerida por la Universidad, se retira la orden de pago de matrícula.
7. Nos dirigimos a cualquiera de los canales disponibles para realizar el pago. Estos son: Departamento de Tesorería para pagos con cheque o tarjeta de crédito, o los Bancos Bolivariano y Guayaquil (dependiendo de la facultad) para pagos en efectivo.
8. Una vez efectuado el pago, regresamos una copia del mismo a la secretaría de nuestra carrera. ¿Otra vez a rogar que nos atiendan?
9. Poco tiempo después, recibimos la confirmación de nuestros horarios. Poco tiempo no son 2 horas, en la UCSG poco tiempo podrían ser tranquilamente un par de semanas.
10. Finalmente, estamos listos para comenzar nuestros estudios. ¿Recién?

Esto debe cambiar, definitivamente no es posible que siga sucediendo. Si el cambio no viene desde el cliente interno (la administración), este debe llegar necesariamente desde el cliente externo (los estudiantes).

Siendo necesario reforzar la identidad universitaria, considero necesario presentar una visión moderna del servicio al cliente que necesitamos, merecemos y sobre todo por el que pagamos. A esta propuesta la denominaré “Centro Integral de Servicios Estudiantiles”, muy parecida a las oficinas de servicio al cliente de los bancos privados.

Mencionaré el caso de la banca privada, que aunque en el Ecuador es cuestionada, nos provee de útiles servicios a los que ya me referí anteriormente. Supongamos que usted tiene una cuenta de ahorros en un banco y a través de ella obtiene un paquete interesante de servicios adicionales, como banca virtual, tarjeta de débito para retiros en efectivo, banca telefónica y un sistema de pagos internacional incluido también en su tarjeta de débito como Visa Electron o Maestro.

Lamentablemente días después, usted es víctima de la delincuencia y sufre el robo de su tarjeta de débito. Con su cédula de identidad, se dirige a cualquier medio de atención del banco, ya sea físico o electrónico y procede a reportar su tarjeta como robada. Lo hace cómodamente, en cuestión de minutos y con buenos (dependiendo del banco) niveles de servicio.

El proceso electrónico lo realiza a través de la banca telefónica o virtual, sin firmar ningún documento físico, sino amparado en su Firma Digital la cual está contemplada en la Ley de Comercio Electrónico del Ecuador y que tiene la misma validez que una firma física.

Mientras tanto, el proceso físico se lo realiza visitando cualquiera de las oficinas del banco, en donde debe dirigirse a una sala donde pacientemente y en orden espera su turno, hasta ser atendido por un Agente de Servicios Bancarios capacitado para ayudarlo a solucionar todos sus requerimientos bancarios. Es decir, sin mayores vueltas en pocos minutos se obtiene solución inmediata a sus problemas.

Aplicado a la universidad, estos procesos se llevarían a cabo de una forma muy parecida en asuntos como los procesos de matrícula, resciliación de materias, justificación de faltas, convenios de pago, consultas, reclamos, etc.

Esto daría como resultado una reducción en los gastos operativos (entiéndase burocracia) que asume la universidad, agilitaría los procesos en que deben incurrir los estudiantes y contribuiría a dinamizar aún más a nuestra comunidad universitaria.

De esta forma, al momento de matricularse se eliminarían tantos procesos obsoletos, como los ya mencionados, por unos métodos más modernos y eficientes. Uno bien podría matricularse por Internet, confirmando que se encuentra apto para solicitar matrícula, escogiendo las materias y los horarios respectivos, actualizando nuestros datos si fuese necesario y hasta cancelando los valores por vía electrónica con recursos como transferencia bancaria o pago con tarjeta de crédito.

Los que no dispongan de Internet en casa, pueden hacer uso de un Call Center exclusivo para los estudiantes, con los mismos procesos recién descritos, teniendo en este caso que realizar los pagos respectivos de manera física.

Por último, para los amantes del espacio físico de la universidad (que son muchos), una oficina única que para criterios operativos se llamará, como ya lo mencionamos, “Centro Integral de Servicios Estudiantiles”, a donde los estudiantes puedan acercarse a realizar todos sus trámites sin contratiempos. Para efectos de pagos, tendrán junto a estas oficinas de soluciones, varias cajas a donde puedan cancelar los valores correspondientes en tarjeta de crédito, cheque o efectivo.

Así de sencillo.

jueves, 4 de febrero de 2010

Elecciones FEUCG 2010 - 2012

Aunque han pasado 2 semanas y en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG) muchos estudiantes ya conocemos los resultados de los comicios celebrados el pasado 22 de enero, quisiera tomarme unas líneas para compartir mis reflexiones al respecto.

Lamentablemente, el demagógico ambiente electoral que hace 1 mes vivimos en la universidad hizo que muchos olvidaran la pésima imagen que nos ganamos ante la opinión pública, debido a los hechos ocurridos en el 2008, a los que ya me referí en un post anterior.

En su momento, supimos que uno de los mayores responsables de este vergonzoso hecho fue el Presidente saliente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Guayaquil (FEUCG), líder de la agrupación Independientes y actual asambleísta por Alianza PAIS, Eduardo Sánchez Peralta. Es de conocimiento público que este señor es uno de los mayores defensores del nuevo proyecto de Ley de Educación Superior impulsado por el oficialismo.

Siendo esto así, no sorprendió que durante las semanas previas a las elecciones, se rumore con insistencia (acaso la única fuente de información sobre las decisiones políticas en nuestra universidad) sobre el otorgamiento de un crédito estatal a favor de la FEUCG para remodelar su sede.

Finalmente el día de las elecciones, pudimos observar en los pasillos de la universidad la presencia del ahora ex Ministro del Litoral, Nicolás Issa Wagner (rodeado de guardaespaldas y con una carpeta negra bajo sus brazos) acompañado de la asambleísta por Alianza PAIS, Viviana Bonilla.

Semejante presencia, seguramente mantuvo muy bien informado al Presidente Correa, quien 1 día más tarde durante su cadena sabatina del 23 de enero anunció (antes que la propia universidad de manera oficial) los resultados de la elección para Presidente de la FEUCG 2010 – 2012, en los que resultó ganador el candidato de la agrupación Independientes, Abraham Bedran Plaza.

En definitiva, al reelegir a esta agrupación, los estudiantes de la UCSG han sido cómplices (de manera consciente o no) de la injerencia del Gobierno y de algunos de sus más altos funcionarios en las decisiones internas de la política universitaria.

Conscientemente, sabiendo que el Estado se encamina a convertirse en el mayor empleador del país, encontrando en las aulas universitarias el lugar propicio para palanquearse un puesto público en un futuro cercano, conociendo de antemano los privilegios de la burocracia dorada.

Inconscientemente, seguramente porque el candidato ganador tenía buena retórica y andaba bien vestido, organizó buenas fiestas, repartió volantes prometiendo el oro y el moro, quizá algún amigo formaba parte de su lista… En fin, cuestiones propias de la dinámica electoral universitaria.

Respecto a este sector inconsciente (tan alarmante por ser mayoría), es lamentable observar con total estupor su desinformación y peor aún, su desinterés en los temas políticos y económicos nacionales e internacionales, desconociendo el alcance de estas decisiones en su vida presente y futura. Como si fueran incapaces de bajarse de una nube donde viven una especie de vida ociosa y regalada, que les impide ver la realidad.

Si estos estudiantes son los futuros profesionales llamados a construir el país del mañana… ¿Qué futuro nos espera?

Espero sus comentarios.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Obrero Revolucionario

Muchos ecuatorianos piensan que el desarrollo y el progreso del país son una exclusiva responsabilidad de sus gobernantes. ¡Qué gran error! Nada más alejado de la realidad, pues lamentablemente dicho criterio nos ha perjudicado de manera terrible dando como resultado un país sumido en una desgracia sin final, con ingredientes como la inestabilidad política, al que debemos sumarle el nefasto “honor” de ocupar un lugar entre las naciones más corruptas de las Américas junto a países como Haití, Paraguay y Venezuela.

Corrupción e inestabilidad política que derivan en caos institucional e inseguridad jurídica: los mayores enemigos de la inversión privada, aquella que alienta el progreso de los países. ¿Las consecuencias? El desempleo, el repunte de la delincuencia, la miseria, la fuga de cerebros, la gran brecha social y lo peor: el estancamiento (o peor aún, retroceso) de un país que en pleno siglo XXI no puede avanzar con firmeza hacia un mejor futuro.

¿Pero esto que tiene que ver con nosotros, los ciudadanos? El pasado domingo encontré en
El Mayor Diario Nacional el perfil de uno de los “obreros” de más alto nivel del Gobierno de la Revolución Ciudadana: Douglas Argüello, aquella voz en off de las cadenas nacionales que hace ya casi 3 años inundan radio y televisión para difundir la propaganda gobiernista.

Me llamó la atención la poca frontalidad y transparencia con el que el aludido manejó la entrevista, primero negándose a un encuentro personal con la periodista que realizó el reportaje y al mismo tiempo exigiendo un cuestionario por correo electrónico para responder las inquietudes planteadas por este medio de comunicación.

Por una sencilla razón: la investigación realizada por este diario desata una serie de contradicciones y anomalías de parte de este caballero revolucionario. Como miembro de un gobierno que se autoproclama de “manos limpias”, no debería tener inconvenientes en aclarar este tipo de dudas.

También ha llamado mi atención revisar su hoja de vida en la que se detalla su labor profesional en distintos medios de comunicación privados que hoy forman parte de la oposición. Más tarde, ha dado el salto a la política donde asesoró a funcionarios del Gobierno de Lucio Gutiérrez, para luego trabajar en la actualidad a las órdenes de la Revolución Ciudadana donde se ha convertido en la voz oficial encargada de fustigar a sus antiguos jefes. Es decir, ha bailado con la más fea y la más guapa sacando provecho de ambas. ¡Qué lindo!

Mientras leía, recordaba a la politiquería existente en mi universidad. Es lamentable ver como muchachos menores de 25 años se entrenan con estas mismas sucias habilidades para obtener beneficios personales. Ya lo comenté en un post anterior y lo reafirmo: la falta de transparencia y de propuestas concretas, la inexistencia de una línea política y profesional definida, el festival de ofertas demagógicas, la malversación de fondos y la nula rendición de cuentas tienen en una lamentable situación a una institución con 47 años de vida.

Para nadie es un secreto que la UCSG (especialmente su Facultad de Derecho) es una fábrica de nuevos políticos, los mismos que son reclutados –o al menos tentados- por partidos políticos para postularse a cargos de elección popular. Estos mismos nuevos políticos, unos años más tarde vienen a ocupar cargos de responsabilidad en la vida nacional, en calidad de dirigentes empresariales o funcionarios públicos. ¿Qué podemos esperar de estos señores, si desde muy jóvenes se entrenaron en la metodología de la corrupción?

Estas actitudes carentes de ética profesional, sumadas a procedimientos propios de un bailarín experto son los que han convertido al Ecuador en el pobre país que es hoy actualmente. La realidad sea dicha: al país no lo hacen los políticos, lo hacemos los ciudadanos.

Es lamentable observar a estos señores quienes por distintas razones se vinculan con la política, para luego practicar y promover este círculo vicioso, condenando al país al subdesarrollo, del que difícilmente podremos salir si no abandonamos de una vez por todas y para siempre estas prácticas nefastas.

Un nuevo Ecuador es posible con una verdadera visión de país y no con actuaciones guiadas por intereses particulares. Lamentablemente eso no se entiende en nuestro país, condenándonos una vez más a continuar con esta pobre situación.

¡Una lástima por este pequeño país, maravilloso y jodido a la vez!

martes, 15 de septiembre de 2009

Universidad Católica de Santiago de Guayaquil

Estando a poco tiempo de egresar, quiero permitirme hacer unas reflexiones sobre la universidad donde estudio. Durante mucho tiempo me las guardé, pero considero que es el momento justo para compartirlas.

Encontrándome en el último año del colegio y casi convencido de seguir la carrera de periodismo deportivo en Argentina, finalmente descubrí la vocación de mi vida. El emprendimiento fue algo que siempre estuvo innato en mi. Siempre fui considerado por mi familia y amigos como un emprendedor, pero fui yo el último en descubrir esa vocación.

Seducido por la publicidad y al mismo tiempo entusiasmado por la prima de un buen amigo de aquel entonces, comencé a indagar sobre la carrera de Emprendedores en la UCSG. Desde el primer momento me fascinó. Así de sencillo. Amor a primera vista, dirían algunos.

Eran los primeros meses del año 2006 y comencé con el reto de seguir una carrera universitaria, sin saber donde me iba a meter. El período entre 2006 y 2007 fue bastante bueno, cosechando éxitos académicos, buenas amistades y sintiéndome cada vez mas identificado con la causa emprendedora. Sin embargo, conforme mi formación y criterio se iban fortaleciendo, empezaba a descubrir al monstruo al que le había entregado mi formación profesional.

Un monstruo lleno de corrupción, burocracia y nepotismo al cual le importaba más un fajo de billetes que mi futuro profesional. Un monstruo que buscaba silenciar cualquier inquietud o requirimiento con el látigo de la ineficiencia administrativa. Hoy, sencillamente me arrepiento de haberle confiado a una institución como esta mi carrera universitaria.

Lo único que puedo hacer en estas circunstancias es hacerle saber al mundo lo que yo viví y lo que a partir del 2008 la opinión pública ecuatoriana comenzó a descubrir.

Comencemos por partes. En primer lugar, en la UCSG la libertad de expresión es inexistente. No existen espacios para el diálogo ni para un debate serio y frontal, mucho menos para la concertación, palabra que de por sí ya suena a utopía. Ni hablar de la sucia y burda politiquería que es promovida por sus "líderes" estudiantiles, los cuales mas bien parecen los cabecillas de una pandilla de borrachos. Sí, borrachos.

Borrachos que para lograr votos ofrecen trago, piscina, mujeres fáciles y diversión. ¿Cómo es posible? Yo ingresé a la universidad para recibir formación académica, espiritual y para afianzar mi compromiso de servir a la sociedad.

Semejante cloaca tenía que reventar en algún momento y aquello finalmente ocurrió el 16 de agosto del 2008, cuando el Presidente Rafael Correa incitó enfrentamientos entre estudiantes opositores a su proyecto constitucional e infiltrados de Alianza PAIS y el Partido Comunista del Ecuador, con frases como “Ustedes son 400 y ellos 50, díganle a esos majaderos que aprendan a ser democráticos”, que condujeron a una gresca sin precedentes en la historia de la universidad y a su vez, la pusieron en el ojo de la opinión pública ecuatoriana.

Sin embargo, eso no es lo más grave. Lo grave, fue descubrir que Rafael Correa llegó a la universidad invitado por el Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Eduardo Sánchez Peralta, quien luego fue recompensado con la candidatura nacional suplente a la Asamblea Nacional por Alianza PAIS, curul que finalmente logró. Al mismo tiempo, Sánchez promovía abiertamente entre los estudiantes el apoyo al proyecto constitucional de Correa, utilizando de manera muy sutil la imagen de la Federación de Estudiantes con el eslogan AVANCEMOS
SIEMPRE… SÍ ES POSIBLE!

Hoy es posible visitar la sede de la FEUCG y ver colgado el diploma donde el Consejo Nacional Electoral le otorga a Sánchez la calidad de Asambleísta. Como si fuera un tesoro, el cuadro más lindo de su casa o su premio por alinearse con el dictador. Con total frescura e impunidad, a lo que yo me pregunto... ¿Acaso nos cree estúpidos?

La cereza que adornó el postre de un año para el olvido y para la verguenza, ocurrió el 4 de diciembre del 2008, durante una exposición artística en la Galería Mirador de la UCSG. El entonces Director de la Comisión de Tránsito del Guayas, Ricardo Antón, increpó al artista Betto Villacís por la exhibición de su obra Carvux Corax, en la que se mostraba a un buitre con cuerpo humano vestido con el uniforme de la institución. ¡Escándalo en una universidad!

¿Grave? No tanto como la censura de la obra, con el apoyo del Rector encargado Mauro Toscanini Segale.

No tan grave como el poco fomento a la investigación que he visto en estos 4 años, al menos en mi facultad. No tan grave como la insultante ineptitud y el servicio que nos ofrecen muchos de los empleados de la universidad. No tan grave como el tener una estación de la Metrovía a medio construir e inaugurada en medio de sacos de cemento y ladrillos, el mismo día que comenzó a circular la Troncal Bastión Popular. ¡No tan grave como la mediocridad que respiramos!

Esa es la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.